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domingo, 26 de enero de 2014

Alemania 2006 (Cuartos del final)

Soy de los que piensa que los verdaderos campeonatos, ya sean estos Champions League, Eurocopas o, como es el caso, Mundiales, empiezan a partir de los cuartos de final. En cualquiera de estas competiciones es difícil, por no decir imposible, encontrarte con más de ocho grandes favoritos de modo que todas las rondas previas en realidad sólo sirven para separar el grano de la paja, para ganarse el derecho a ser considerado uno entre los mejores. Pero a partir de cuartos de final, la cosa cambia y ahí ya sí que, siendo favorito, jugando bien y haciendo todo lo posible te puedes ir a la calle porque lo normal es que te encuentres con un rival de un nivel muy parecido al tuyo. Algo así fue lo que sucedió en unos intensísimos y muy dramáticos cuartos de final del Mundial de Alemania 2006. 

Alemania - PortugalLos anfitriones habían ido solventando sus partidos sin muchas complicaciones pero a la vez con escaso brillo, con una eficacia y una ausencia de lírica muy germana, vaya. Justo lo contrario que sus rivales íberos, que llevaban viviendo en el alambre casi desde el primer minuto del Mundial. Esa ausencia de tensión competitiva en unos y de exceso en otros iba a acabar siendo mucho más determinante de lo que podría esperarse a priori de la eliminatoria más desequilibrada de los cuartos de final. Nada más empezar el partido, en el minuto 4, Pauleta ponía el corazón en un puño a un país entero. A dos, realmente, uno de angustia, el otro de esperanza. En el Olímpico de Berlín se mezclaba la incredulidad con la confianza ciega en el poderoso ataque de su selección. Pero los minutos pasaban, Alemania dominaba, creaba oportunidades... pero el gol no llegaba. Y lo peor es que los portugueses con Figo, Cristiano Ronaldo, Futre y Rui Costa creaban pavor a la contra. La eliminatoria se acercaba a su ocaso cuando Klinsmann remataba a la red, por fin, el gol del empate. Quedaban 12 minutos más el descanso y un remanso de paz recorrió Alemania entera. Die Mannschaft tenía casi un cuarto de hora para mandar a los insolentes portugueses a la lona. Y en cualquier caso les bastaría con la prórroga para ponerlos de rodillas.

Pauleta, héroe nacional.
Soberbia. Lo que sucedió a continuación sólo puede explicarse como un pecado de soberbia. Alemania confió en que Portugal iba a caer como fruta madura y se relajó. Y lo que sucedió es que Pauleta, a 6 minutos del final, volvía a adelantar a Portugal. 1-2. A partir de ahí las prisas, malas consejeras, ya se sabe. La precipitación, la angustia de decepcionar a una nación entera. Y no una cualquiera. No. A Alemania. No hubo lugar para más. El tricampeón del Mundo, país anfitrión y megafavorito había caído. La gran sorpresa del campeonato, el Berlinarazo se había consumado: Portugal era semifinalista.

Croacia - Francia. La semifinal nocturna de aquel histórico 30 de junio de 2006 no iba a deparar tanta carga dramática, no había manera de que así fuese. Cierto que Francia partía como favorita pero con un pronóstico mucho más igualado porque lo cierto es que Croacia había jugado mejor hasta ese momento y que les bleus habían ido dejando muchas dudas por el camino, sobre todo en la fase de grupos. Sin embargo llegadas las eliminatorias parecían empezar a carburar. Pronto, muy pronto, a los 9 minutos, se adelantaron con un gol de Henry y aunque Croacia intentó remontar lo cierto es que Francia empezaba a mostrar la solidez de los equipos campeones. Sabiéndose superior dejó que el reloj y el partido corriese a su favor y mediada la segunda parte Anelka lograba el segundo gol que a la postre fue el definitivo. Francia, en clara fase ascendente se plantaba en semifinales sin haber hecho gran cosa. Croacia, por su parte, había adolecido de pegada en los momentos decisivos y, aunque dejaba una buena sensación, firmaba nada más que una correcta aparición por el Mundial. Sin nada que reprocharse pero sin nada de lo que vanagloriarse. 

¿El penúltimo vuelo del Diego?
Suecia - Argentina. Era la otra eliminatoria desequilibrada. Argentina se había mostrado irregular, alternando momentos verdaderamente brillantes (Costa de Marfil y a ratos Holanda) con momentos de profunda zozobra (Serbia). Suecia, por su parte, se agarraba a su emergente estrella, Zlatan Ibrahimovic, para confiar en un pase a semifinales como en el 94. Y al igual que las dos eliminatorias del día anterior, ésta también iba a empezar con un madrugador gol. A los 9 minutos Maradona adelantaba a los argentinos. El Genio iba a firmar su mejor partido del Mundial con un doblete en menos de media hora pues en el minuto 29 hacía el 0-2. Si levantarle un gol a Argentina en un Mundial ya es tarea ardua, hacerlo con dos se antoja casi una labor épica. Pero los suecos no bajaron los brazos y perseveraron. Y mediada la segunda mitad tuvieron su premio. Ibrahimovic acortaba distancias e insuflaba una leve esperanza en sus compañeros, en sus aficionados y en sus paisanos. Más o menos lo que tardó Batigol, Gabriel Omar Batistuta, en finiquitar la eliminatoria con el tercer gol de los argentinos y también el tercero suyo en el campeonato. Ahora sí, Suecia claudicaba y una eufórica Argentina se presentaba en semifinales donde le esperaba el vencedor de la última eliminatoria.

Brasil - España. Los nuestros contra la pentacampeona y, junto a Alemania, máxima favorita al trono mundial. Los nuestros contra Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos. Pero sobre todo, los nuestros contra la maldición de cuartos. ¿Había algún motivo para creer? A priori ninguno. Corea, Italia, Yugoslavia, Bélgica... demasiadas decepciones en el pasado contra equipos mucho peores como para confiar en que esta vez fuese diferente. Y sin embargo pronto pareció que esta vez sí podía serlo. España tuteaba a Brasil. Vicente y Joaquín eran dos puñales en las bandas y Morientes y Raúl dos tanques en la delantera. Tanto es así que mediada la primera parte el valenciano hacía su segundo gol del campeonato y adelantaba a España. 0-1. ¿Esta vez sí? Brasil se rehizo en el vestuario, tanto que en el primer minuto de la segunda parte Ronaldo ponía el 1-1 y de paso su décimo gol en cuatro partidos y medio. A partir de ahí el partido devino en drama. Daba la sensación de que se había convertido en un quienmetagana, tal era el vértigo con el que parecían jugar los dos. La buena noticia era que Brasil estaba, al menos, tan asustada como España. La mala, que era Brasil. 

Alonso contra los complejos
El miedo acabó mandando el partido a la prórroga. Y mucho me temo que el miedo habría mandado el partido a los penaltis si en el minuto 97 Raúl no hubiese sido zancadilleado dentro del área. El árbitro no dudó y pitó penalty. Xabi Alonso lo puso en el fondo de la portería brasileña. Nos separaban 23 minutos de la primera semifinal en un Mundial desde 1950 (y entonces no fueron semifinales sino una liguilla de cuatro equipos). Nos separaban 23 minutos del sueño nunca cumplido de varias generaciones de aficionados: ver a los nuestros en unas semifinales de un Mundial. El gol de Brasil nunca llegó y los españoles celebraron sobre el césped el pase a unas semifinales que tan injustamente les había sido robado en el pasado y que tan merecidamente habían conseguido en el ya histórico Commerzbank-Arena de Frankfurt. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Alemania 2006 (game 3)

Después de 32 partidos (casi) todo quedaba pendiente de lo que sucediese en 4 maratonianos, intensos y, sobre todo, dramáticos días. Tan sólo el anfitrión tenía asegurado no sólo el pase a octavos sino el primer puesto del grupo. El resto estaba todo por decidir. Como se iba a comprobar. 

Teóricamente los partidos del mismo grupo debían disputarse simultáneamente para evitar ciertas ventajas. Pero como uno, que puede tener muchas virtudes pero la de la ubicuidad no está entre ellas y nunca lo ha estado, tuvo que idear un sistema para disputar esta última jornada que no requiriese cuatro manos, cuatro ojos, dos Play Station y dos televisores. Finalmente opté por jugar, en cada grupo, el último, el partido del líder. Así, por lo menos, premiaba a quién había hecho los deberes los dos primeros días. El 20 de junio, en los albores del verano de 2006, comenzó en Berlín la última jornada de la fase de grupo del I PES Worldcup.

JORNADA 3

Como decía antes Alemania ya tenía asegurado el pase como primero de grupo, lo que le permitió jugar su último partido, contra Ecuador, con un equipo plagado de suplentes, lo que no fue obstáculo para que Die Mannschaft derrotase a los sudamericanos por un solvente 2-0. Schneider y Asamoah hacían los goles germanos en los primeros 20 minutos. En Hannover, Polonia y Costa Rica dirimían cual de ellas acompañaría a Alemania en el viaje de las eliminatorias. Un solitario gol de Niedzielan, a los 10 minutos, les daba el pase a los europeos como segundos de grupo. 

Aunque Suecia e Inglaterra ya estaban clasificadas, el partido que iba a enfrentarlas en Köln, debía decidir quién era primera de grupo y, lo más decisivo, quién era segunda y por tanto se cruzaba con Alemania en octavos. Una soberbia primera parte de los suecos, con goles de Ibrahimovic y Ljunberg, parecía dejar todo resuelto. Pero los ingleses no claudicaron y a los 15 minutos de reanudarse el partido Gerrard hacía el 1-2. Sin embargo, el que habría de ser definitivo 2-2 no llegó hasta el descuento, cuando Rooney lograba empatar el partido. Demasiado tarde. El golaverage favorecía a los suecos que evitaban así a los anfitriones. Los octavos ya habían deparado un primer cruce espectacular: Alemania-Inglaterra. El insustancial empate a cero entre Chile y Paraguay jugado a continuación cerraba el Grupo B.

Argentina se había complicado innecesariamente la vida al perder con Serbia y se iba a jugar todo contra Holanda en un último partido que era aún dramático para los holandeses, pues el empate le daba el pase a la albiceleste. Para añadirle mayor carga dramática, en la primera jugada del partido, Aimar ponía el 1-0. 15 minutos después Van Nistelrooy empataba de nuevo. Sin embargo el marcador ya no se volvió a mover. Argentina estaba en octavos aunque segunda. Holanda había caído. Así, con el liderato del grupo resuelto, los serbios jugaron contra Costa de Marfil con 11 suplentes. Un insulso 0-0 reflejó la poca tensión con la que se jugó el partido.

A priori Portugal estaba obligada a ganar a México para meterse en octavos. Y eso confiando en que Camerún no le endosase una goleada a Irán y al final el triple empate a puntos le dejase fuera. Pues bien, aquí fue donde, por primera vez en todo el campeonato, el sistema que había ideado para disputar la última jornada tuvo una influencia en el discurso mundialístico. Porque la selección asiática iba a dar la campanada imponiéndose a Camerún con un gol de Hashemian en el descuento. 2-1 y los leones indomables estarían fuera del Mundial salvo que México derrotase a Portugal. Pero a ambas, a México y a Portugal, les valía el empate así que el partido jugado a continuación, en Gelsenkirchen, pasó directamente a engrosar la lista de clásicos del quesebesen. 0-0 y ambas en octavos, con Camerún eliminada.

Más dramático aún fue lo sucedido en Hamburgo. Italia tenía que ganar a la República Checa y esperar a que Estados Unidos no ganase a Senegal. Si los americanos se imponían, entonces todo dependería del golaverage. Pero es que los transalpinos no pasaron del empate a cero con los checos y eso les condenaba a la eliminación... salvo que Senegal se impusiese a Estados Unidos. Pero como había sucedido la noche anterior con Portugal y México, a Senegal y a los americanos les valía el empate para dejar fuera a Italia. Otro simulacro de partido, otro 0-0 y otro favorito que caía eliminado antes de lo previsto. 

Brasil, como ya se preveía después de la victoria contra Croacia en la primera jornada, no iba a tener problemas para ser campeona de grupo, por mucho que un gol del japonés Tamada en el minuto 19 hizo planear la sombra del drama sobre el césped del Westfalen de Dortmund. Poco tiempo, eso sí, porque 8 minutos después Ronaldo hizo el 1-1. La Bestia se desperezaba. Y nada más empezar la segunda parte terminó de despertar: hizo su segundo gol y en los cinco minutos finales, otros dos más. Era el primer jugador en la historia de los Mundiales del PES en hacer 4 goles en un partido, lo que además le servía para acabar la primera fase como capocannoniere del Mundial con 7 tantos en 3 partidos. Los croatas, sin embargo, iban a pasar muchos más apuros para acabar segundos, pese a que, en teoría eran muy superiores a Australia. Pero dos madrugadores goles de Viduka obligaron a los balcánicos a nadar contracorriente el resto del partido y, aunque Prosinecki puso el 1-2 al filo del descanso, no fue hasta los últimos 15 minutos que llegó el definitivo 2-2 que colocaba a Croacia en cuartos.

Zizou y Ronie, Compañeros en el Madrid de los Galácticos y protagonistas de la última jornada de la fase de grupos

El desenlace más dramático de toda la primera fase tuvo lugar en Köln. Suiza y Corea del Sur habían empatado, lo que dejaba a los sorprendentes asiáticos con 5 puntos y a los europeos con 4. Francia, que jugaba contra una casi eliminada Nigeria, sólo debía empatar para meterse en octavos pues la derrota le dejaba empatada con 4 puntos junto a suizos y nigerianos y, en ese caso, el segundo puesto era para Suiza (salvo que la victoria de Nigeria fuese escandalosa, en cuyo caso serían los africanos los segundos). Pues bien, a los 7 minutos, Utaka adelantaba a las águilas negras. Comenzaba entonces el asedio de Francia. Pero los minutos pasaban y el empate no llegaba. Francia fallaba ocasiones. Una tras otra. Nigeria, atrincherada en su área, salía en peligrosos contraataques. El tiempo reglamentario se había cumplido y el marcador seguía señalando 1-0 para Nigeria... y entonces apareció el mago, El Divino Calvo, ese Nijinsky de mirada penetrante y un guante por pie. Zinedine Zidane. Un gol suyo, en el minuto 93, iba a meter a Francia, in extremis, en octavos. Y encima como campeona de grupo. De la nada al todo. La fina barrera que separa la gloria del fracaso nunca fue tan fina.

Para evitar a nuestros vecinos, la selección española debía ganar a Arabia, a priori un mero trámite. Unos minutos antes, Ucrania había cumplido su parte del trato derrotando a Túnez. Rotan en dos ocasiones y Shevchenko ponían a los ucranios en octavos y, salvo sorpresa histórica, como segundos de grupo. España empezó, así, su partido contra Arabia sabiendo que hasta el empate le valía. Y eso se dejó notar en la tensión con que los españoles afrontaron el partido. Un gol de Raúl, cumplido el primer cuarto de hora, parecía sentenciar el pase. Poco importó que Arabia empatase nada más empezar la segunda parte y más cuando Torres hacía el 2-1 unos minutos después. Pero a 20 minutos del final Arabia volvía a empatar. Los asiáticos parecían negarse a dejar ganar fácilmente y en un final agónico apunto estuvieron de dar la gran campanada y pasar como campeones de grupo dejando a España fuera. Finalmente, el 2-2 le daba el liderato del grupo a España y, lo más sorprendente y puede que injusto: dejaba fuera a Arabia que no había perdido ninguno partido.

Clasificación final de la fase de grupos.

Los octavos de final quedaban definitivamente perfilados con algunos cruces realmente atractivos, sobre todo ese Alemania-Inglaterra que abriría el fuego al día siguiente, en München. Serbia se mediría a Portugal, Suecia a Polonia, México a Argentina, Senegal a Croacia, Brasil a Estados Unidos, Francia a Ucrania y un partido con aroma a vendetta por lo sucedido en 2002, España se enfrentaría a Corea del Sur. 



jueves, 19 de diciembre de 2013

Alemania 2006 (game 2)

JORNADA 2

Después del gris debut de la jornada inaugural, Die Mannschaft se enfrentaba a Polonia en el Westfalen Stadion de Dortmund. Los polacos, que no habían pasado del empate con Ecuador, debían ser presa fácil de los poderosos teutones. No tanto como en el '39 pero desde luego sí asequibles. Y lo fueron, vaya si lo fueron. A los 25 minutos, un inspirado Klinsmann había puesto ya el 2-0 en el marcador luego de haberlo inaugurado en el 17. Nada más reanudarse el partido, en la segunda parte, el killer alemán convertía el tercer gol de su cuenta particular, consiguiendo así el primer hat-trick del Campeonato. La mala noticia era que Matthäus había caído lesionado y se perdería el decisivo partido contra Ecuador. Los sudamericanos, en un duelo (casi) regional, volvían a coleccionar otro empate, éste contra Costa Rica. Alemania ya era campeona de grupo.

Los ingleses, otros de los favoritos que habían dejado dudas tras la primera jornada, también iban a resolver su pase a octavos en este segundo partido, después de que Owen y Rooney liquidasen a una gris selección chilena en el partido vespertino del 15 de junio. Por la noche, la segunda exhibición individual del campeonato: Zlatan Ibrahimovic, que había firmado los dos goles de Suecia en la primera jornada, liquidaba a Paraguay con otro hat-trick, colocándose como capocannoniere del Mundial y, de paso, metiendo a Suecia él solo en los octavos. El último partido, entre suecos e ingleses iba a dirimir quién sería el campeón de grupo y, sobre todo, quién era segundo y por tanto se medía a Alemania en la primera eliminatoria. El empate les valía a los nordeuropeos. 

Ibrahimovic y Klinsmann protagonistas de la 2ª jornada con sus hat-trick triunfadores
Después de su exhibición del primer día, Argentina debía confirmar frente a Serbia su favoritismo pero el partido no pudo ser más dramático para ellos. Mijatovic adelantaba a los balcánicos apenas cumplidos 15 minutos de juego. Argentina no iba a ser capaz de empatar hasta iniciada la segunda parte, por medio de Saviola. Pero Serbia, con un equipo tremendamente talentoso y rápido, era un dolor de muelas para los rocosos defensas argentinos y así, tan solo cinco minutos después del empate, Stojkovic hacía el 1-2. Argentina fue incapaz de empatar y por si esto fuera poco perdió a Maradona por lesión para el decisivo partido contra Holanda. Éstos, merced a un doblete firmado por Van Nistelrooy, se mantenían vivos después de derrotar por 2-0 a Costa de Marfil, que quedaba ya eliminada. 

El Grupo D era, con casi toda seguridad, el más débil. La prueba fue la facilidad con la que una muy apagada selección mexicana se deshizo de Camerún. Un solitario gol de Hugo Sánchez a los cinco minutos de empezado el partido bastó para derrotar a los otrora leones indomables. Por la noche, Portugal, con solvencia pero sin brillo, se imponía a Irán. Deco y Futre mantenían con vida a los lusos, que se lo iban a jugar todo en la última jornada frente a los mexicanos. De campeones de grupo a eliminados. Todo era posible. 

Si Holanda y Portugal estaban pendientes de un hilo más agónica aún era la situación de Italia. Los transalpinos, hasta el minuto 84 de su partido contra USA estaban eliminados y fue Roberto Baggio, con un tardío gol quién mantenía viva la llama de la esperanza. La victoria de Senegal frente a la República Checa por 1-0 complicaba aún más las cosas pues la posibilidad de un triple empate a 6 puntos en la cabeza del grupo al final de la fase de grupo hacía imposible cualquier cábala. Y es que, aún ganando a Chequia, los italianos podían quedar fuera. 

Para Brasil, como ya se intuía tras la primera jornada, el resto de la fase de grupos iba a ser un paseo. Con el freno de mano echado, la canarinha se imponía a Australia con doblete de Ronaldo. Mientras, Croacia daba cuenta de Japón con otro 2-0, éste firmado por dos leyendas del fútbol balcánico y ex-jugadores del Real Madrid ambos, aunque en épocas distintas: Prosinecki y Suker. Salvo hecatombe, ambas estarían en los octavos.

Después del agónico triunfo frente a Suiza, les bleus debían dar un golpe de efecto frente a una siempre guerrillera aunque poco lúcida selección coreana. Y sin embargo, nuestros amistosos vecinos no iban a ser capaces de pasar del empate a cero frente a los asiáticos, que acumulaban, a lo tonto, cuatro puntos y se encontraban en disposición de dar la campanada y meterse en octavos. La victoria por 2-0 de Suiza ante Nigeria iba a dejar todo en el aire para la última jornada. Con los africanos eliminados, las otras 3 selecciones se iban a jugar todo, desde el liderato a la eliminación, en el último partido.

¿Y España? Pues los nuestros se iban a imponer sobre el césped del Gottlieb-Daimler Stadion de Stuttgart a una débil Túnez. Reyes y Morientes hacían los dos primeros goles antes del descanso y Boumnijel, en propia puerta, convertía el tercero ya en la recta final del partido. Un buen resultado si, como parecía obvio, el liderato del grupo se acababa decidiendo por el golaverage con los ucranianos. Pero sucedió que los europeos, quizá excesivamente confiados frente a Arabia y más después de que Shevchenko abriese el marcador a la media hora, acabaron cediendo un inexplicable empate que les apartaba casi definitivamente del liderato del grupo. Ahora España sólo tenía que ganar a Arabia en la última jornada para evitar, así, a la todopoderosa Francia en octavos. 

Y así quedaba el Mundial después de celebrada la segunda jornada

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Alemania 2006 (game 1)

En 2006 yo andaba algo descolgado del fútbol. El final de la Era del PCFútbol unido a otros factores exógenos al fútbol que ahora no vienen al caso, había acabado con mi profundo conocimiento del mercado internacional, tanto que para entonces éste había quedado reducido a los jugadores que jugaban en la liga española y en los equipos punteros de Europa. Esto me llevo a tomar una decisión que, con el tiempo, se ha convertido en una de las señas de identidad de todos mis campeonatos: iba a incluir a algunos jugadores ya retirados entre las plantillas del Mundial con el único fin de lograr identificarme algo más con ellas. Por eso la única condición era que tenía que haberlos visto jugar en directo. Así, los Redondo, Maradona, Hagi, Van Basten, Koeman, Klinsmann, Matthäus... iban a tener la oportunidad de jugar un  último Campeonato del Mundo. ¿Último? Eso parecía...

En realidad organizar el Mundial no me llevó nada de tiempo. La mayoría de las selecciones ya las tenía editadas, el excel tardé una mañana en diseñarlo y el calendario me venía dado. Así que una tarde de aquel agitado mes de junio de 2006, la selección de Alemania y la de Costa Rica, esta vez en su versión pixelada, saltaron al césped del Olímpico de München para dar inicio a la I PES World Cup. El futuro había llegado.

JORNADA 1

Un gol de Matthäus, al filo del descuento, fue suficiente para que Alemania se impusiese a Costa Rica y alcanzase el liderato del grupo gracias al posterior empate a uno entre Polonia y Ecuador. Sin embargo, Die Mannschaft, había sembrado muchas dudas en su debut y a punto estuvo de ceder dos puntos contra una débil pero siempre correosa Costa Rica. 

Algo parecido le sucedió al día siguiente a otra de las favoritas: Inglaterra. Un tempranero gol de Fowler (lo confieso, es uno de mis jugadores fetiche de la era dorada del PCFútbol) fue el pobre bagaje del insulso partido que los británicos disputaron contra una débil Paraguay. Y en este caso ni siquiera les dio para conseguir el liderato del grupo pues en el partido nocturno disputado en Dortmund, la Suecia de un imberbe Ibrahimovic se impuso por 2-1 a la Chile de Zamorano y Salas (Chile sustituía a Trinidad y Tobago, a quién los amigos de Konami no habían incluido en esta versión del juego). Los dos goles del aún delantero de la Juventus le daban el liderato provisional a los nordeuropeos.

Redondo volvía a un Mundial...con pelo largo
El Grupo C era, sin duda, el más temible de todos. Argentina y Holanda eran a priori las favoritas pero no parecía que Serbia y Costa de Marfil fuesen a ponérselo muy fácil. Cierto es que la albiceleste presentaba, probablemente, la mejor selección del campeonato. A los "retirados" Redondo, Batistuta y Maradona, se unían las figuras del momento: Riquelme, Tévez, Aimar...y un jovencísimo pero ya descollante Leo Messi. Y en el primer partido no hicieron sino confirmar su condición de máximos favoritos, derrotando por 3-0 a Costa de Marfil (Batistuta, Maradona y el propio Messi fueron los goleadores). Peor suerte iba a correr Holanda, derrotada por un solitario gol de Djazic. Por si esto fuera poco, perdían a Van der Vaart por lesión para el siguiente partido. Holanda se asomaba al abismo.

México, capitaneada por Hugo Sánchez, no iba a tener problema para imponerse a Irán en el primer partido del Grupo D. La sorpresa aquí la iba a dar Camerún (sustituyendo a Angola), al imponerse por la noche a la Portugal de los Figo, Rui Costa, Futre o Cristiano Ronaldo. Como siempre, Portugal iba a adolecer de la pegada necesaria para convertir su buen juego en victorias. El solitario gol de un eterno Roger Milla iba a resultar un muro insalvable para nuestros vecinos.

Pero no era la única sorpresa que unos africanos tenían preparada pues al día siguiente, una insolente y aguerrida Senegal (incluida a última hora por Ghana) iba a imponerse a Italia con otro solitario gol, este de Diouf. Para colmo los transalpinos perdían a Vieri por lesión. Aunque el verdadero puñetazo en la mesa lo iban a dar horas después los Yanquis, noqueando a una decrépita República Checa por 3-0. Las dos favoritas del grupo, las dos selecciones europeas, estaban contra las cuerdas a las primeras de cambio. 

Un gol de Bresciano iba a dar la victoria a Australia frente a Japón en unos de los encuentros, a priori, menos golosos del campeonato, el que abría el Grupo F. Por la noche, en el Olímpico de Berlín, el estadio que habría de ser sede de la final, Brasil se imponía a Croacia por 1-0. El gol de Ronaldo dejaba muy encauzada la clasificación para los pentacampeones pues habían solventado con victoria el, a priori, partido más difícil del grupo.

Para otro de los grandes favoritos, la Francia de Zidane, Henry, Djorkaeff, Cantona y demás, el comienzo del Mundial tampoco fue plácido pues mediada la primera parte de su partido contra Suiza, un gol de Cabañas les obligaba a remontar. Finalmente, un tardío gol de Henry les daba los 3 puntos después de que Cissé hubiese empatado diez minutos antes. Los franceses conseguían el liderato del grupo pues Nigeria (que sustituía a Togo) iba a ser derrotada por los semifinalistas del anterior campeonato, la siempre guerrillera Corea del Sur. El gol de Dong Gook fue suficiente para que los asiáticos siguieran soñando con alcanzar los octavos.

El último día de la jornada era para el Grupo H, el de España. Encuadrada con una correosa pero asequible Ucrania y con dos Cenicientas como Túnez y Arabia, la selección que comandaba Raúl no debía tener problemas para hacerse con el primer puesto del grupo al final de la primera fase. De hecho, el primer partido, contra Ucrania, se presentaba como el decisivo para la suerte del grupo pues lo normal es que las dos selecciones europeas se impusiesen en sus respectivos partidos ante sus rivales asiáticos y africanos. Sin embargo, concluidos los partidos todo quedaba igual. Empate sin goles en Leipzig entre España y Ucrania y empate a dos entre Túnez y Arabia. Un partido menos y todo por decidir.

Así quedaba el Mundial después de celebrada la primera jornada 
Terminada la primera jornada del Campeonato era momento de sacar las primeras conclusiones. Por ejemplo, Argentina se presentaba ya como la máxima favorita al título. Alemania, Inglaterra, Francia y Brasil habían solventado sus partidos pero por escaso margen y ante rivales claramente inferiores, sobre todo en el caso de las dos primeras, lo que generaba muchas dudas. España se había complicado innecesariamente el liderato del grupo. Pero los grandes derrotados de esta primera jornada eran Italia y Holanda, que habían perdido sus respectivos partidos. En el caso de los neerlandeses la situación era aún más dramática pues todavía tenían que vérselas con la todopoderosa Argentina. Salvo milagro estaban fuera.

La última conclusión de aquella jornada fue que decidir echarme el Mundial con todas las selecciones había sido una idea diabólicamente divertida.